Leyendas Urbanas

Todas estas expresiones literarias contiene escritos que han sido narrados desde el nostálgico rincón del corazón, donde los amantes lloraron las lágrimas de sus amores perdidos, donde rieron con el recuerdo de una sonrisa mostrada al viento,  sobre hechos sobrenaturales y donde añoraron el brillo de las pupilas que enamoraron el alma. Un lugar lleno de sensaciones extraordinarias, donde los sentimientos olvidados permanecen en la memoria del pasado, renaciendo a través de las letras escritas con las emociones del presente, desde la sutil fantasía a la más pura realidad, donde se transmite de generación en generación de forma oral o escrita

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La Escoba de la Bruja (Buenavista)

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Alfonso y la Escoba de la Bruja

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Luego del Boom bananero se tejieron leyendas sobre algo o alguien que rondaba sin descanso para maldecir a las almas pecadoras de los jornaleros del banano y es así como da inicio, esta interesante historia de la escoba de la bruja, que nace en la parroquia Buenavista

Alfonso, nuestro personaje principal era un jornalero de 35 años que vivía eternamente enamorado de Teresita, una joven de 19 años quien era la hija de los hacendados. Él  siempre cuando la veía sola la piropeaba, le expresaba amorfinos y le regalaba las mejores rosas que encontraba en el camino. Ella se sentía engalanada pero siempre lo rechazaba porque él tenía compromiso.

Los amigos de trabajo siempre lo aconsejaban, le decían que esa mujer no era  para él, para eso está su esposa Silvia, pero Alfonso no entendía concejos de nadie y expresaba  que cuando el hombre está bien enamorado se vuelve ciego sordo y mudo.

Un sábado en la tarde, después de la jornada de trabajo los campesinos  rumoraban que en las fincas vecinas han visto un alma rondando por las matas y decían que era una bruja negra que se lleva todo el banano y hasta el alma de quien la ve. Alfonso era incrédulo y expresaba que  esas son mentiras y que sólo lo hacen para asustar a la gente y nada más; otro campesino expresó que mejor se iba el domingo derechito a la misa, diciendo además que es mejor estar confesado y en comunión con diosito para que no les pase nada.

Un día estaba contemplando la foto de teresita y hablaba solo como un loco empedernido, la mujer al escuchar voces entro a su recamara, donde él observando la sombra que se venía hacia él, guardo rápidamente en el bolsillo el retrato de su amor imposible. Ella le reclamaba porque hablaba solo y pensaba que se iba a volver loco.

Un domingo cuando estaban en misa el cura daba una charla  expresando que la iglesia está preocupada y decepcionada de la promiscuidad, que se ha hecho plato de primera mano de hombres y mujeres de este pueblo  y que gracias al pecado de este mal se está manifestando de una manera cruel y despiadada, dejando sin sustento y trabajo a muchos; mal que han visto deambular por las matas de banano y que al día siguiente deja seco y ennegrecido todo a su paso. La gente que estaba reunida en la misa susurraba preocupada. El cura seguía con la charla e invitada a todos los presentes a  confesar sus pecados, para que esa bruja no se pasee por sus tierras y se lleve sus almas pecadoras. Alfonso expresaba que eso era puro cuento del padrecito, Silvia de un codazo lo cayó y le dijo que no le dejaba escuchar la misa en paz, invitándolo mejor  a que se vaya a confesar.

Un día terminando la jornada de trabajo sus compañeros se despedían, donde Alfonso les decía que se queden un rato más, que faltaba solo un pedacito de rozar, pero sus compañeros no le hacían caso y se fueron dejándolo solo. Así que sin compañía cortó  la poca maleza que faltaba. En pleno  ocaso de la tarde y en la soledad del trabajo, Alfonso sintió la presencia de alguien; era una mujer de negro que camina por el campo, él confundido por la escultura de aquella mujer, se la imaginó a Teresita, siguiéndola,  ella se da la vuelta y aparece el rostro de una bruja con un cuchillo, él espantado, se asusta, tropieza, cae al piso y queda como con epilepsia  botando espuma. La bruja sonriéndole le decía que lo iba a castizar por promiscuo y pecador. Y ocurrió que por varios años los campesinos vivieron en zozobra victimas de ese cuento, hasta que un día se toparon con científicos, ellos expresaron que han realizado un estudio exhaustivo, debido a este fenómeno que sucede en cada finca bananera que la causa de lo que le sucede al banano, se llama Sigatoka Negra, es un hongo que destruye el tejido foliar, convirtiéndola en ese tono negruzco, para luego secarla por completo. Y fue así de esa manera como nació esta enfermedad, junto a las historias que también se tejieron y que sobrevivieron de generación en generación